Tenía pensado escribir esta entrada ayer, que era cuando se cumplían los 3 meses, pero sinceramente no me encontraba con demasiados ánimos.
Muchos adeptos del fmx probablemente entiendan esta sensación de... tristeza que siento a pesar de no haberlo conocido personalmente. Muchos otros no habrán oido hablar de él en su vida.
Remontémonos a mi afición por el fmx. Si, soy una chica, pero no quiere decir que no pueda gustarme. De hecho me parece algo realmente alucinante, y disfruto cada vez que puedo ver algunos de los maravillosos saltos que muchos riders hacen.
Estas personas arriesgan su vida en cada salto, pero realmente disfrutan con lo que hacen y nos hacen disfrutar a los demás. Sin duda creo que deben sentirse más vivos que nunca.
No soy una experta en la materia, no conozco el nombre de todos los trucos o con el tiempo se me van olvidando cuando hay que nombrar combinaciones, pero sigo disfrutando como el primer día, o incluso más. Algún día podré verlo en directo, estar en persona frente a estos monstruos de las dos ruedas y será sin duda un gran día.
Pero la entrada de hoy no quiero dedicarla solamente al fmx en general, sino a una persona en especial. Al Pitbull, que sufrió un accidente el pasado 10 de febrero al hacer un backflip y aterrizar mal, que le causó graves daños cerebrales y finalmente le causó la muerte.
Había seguido a este hombre viendo vídeos de el, programas en la television, leyendo noticias... era de los mejores. Y ahora ya no está entre nosotros para seguir haciéndonos vibrar con su arte.
Ya son 3 meses sin ti, pero los fans del fmx jamás te olvidarán. Porque fuiste uno de los grandes y siempre lo serás.
In god's hands, Jeremy.
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