lunes, 9 de mayo de 2011

El pasado viernes finalmente fui a la neuróloga. Llevaba más de un mes con fuertes dolores de cabeza cada maldito día día. Su diagnóstico? Cefalea tensional. Y hay dos tipos de tensión: muscular, cosas que debe ser por las contracturas de mi espalda, y emocional. Puede parecer una tontería, pero según ella, al ser un año de grandes cambios en mi vida eso también me está afectando, quizá peor que lo físico. Lo cierto es que, aunque muchos no se lo lleguen a creer, a pesar de la apariencia de que todo me da igual y que no siento, soy una persona muy emocional, no a lo emo poser, sino guiándome mayoritariamente por mi corazón.

Una parte de mí siempre quiso ir a estudiar a otra parte, pero era más que nada por la necesidad de escapar a situaciones que sólo la distancia podía mejorar y mis ganas de ver mundo. Pero es un arma de doble filo, pues al mismo tiempo estar alejada de mi tierra me mata lentamente. Es algo que sólo los isleños podemos entender. He crecido viendo el mar cada día, y ahora que no lo veo, me siento perdida. El mar nos limita geográficamente, pero a la vez es un horizonte lleno de posibilidades. Y amo mi tierra, mis islas, y cuando no estoy allí las echo terriblemente de menos. Y el ambiente es muy distinto. Es como si aquí el mundo girara a otro ritmo, más acelerado, siempre con prisas, resulta un tanto agobiante.

Este año está siendo una auténtica mierda para mí. Mis defensas están minadas, mi ánimo se viene abajo con ellas, aunque enseguida se recupere. Creo que es lo único que me mantiene a veces.
Es mi propia arma de doble filo, mi forma de ser.

Por una parte me da mi fuerza para sobreponerme a cualquier cosa, pero es algo que a veces puedes llegar a odiar, aunque te esté ahorrando malos tragos. Aun en los malos momentos, mi optimismo está presente, y hay veces que eso hace que quiera darme de cabezazos contra las paredes. Sabes que algo duele, que te está abriendo un agujero en el pecho, que te cuesta respirar y que va a doler bastante, pero al mismo tiempo te recuerdas a ti misma que vas a seguir viviendo, con ello, que en cualquier momento mejorará, para luego empeorar y volver a irse, como un ciclo sin fin, pero que a pesar de las veces que eso ocurra, tu corazón va a seguir latiendo, quizá cada vez más herido, pero seguirá latiendo, cumpliendo su función. Y que no importa lo triste que puedas estar; al menos una vez en ese mismo día, no vas a poder evitar sonreír.
Algunos dirán que cómo puedo odiar eso. No saben lo que esto significa. Espero que no lleguen a saber jamás. Puede resultar bastante solitario a veces.

Me gusta la soledad, la disfruto, cuando estoy completamente sola, en algún lugar vacío. Cuando estoy rodeada de gente y me siento totalmente sola...esa ya no tanto, sólo a veces. Supongo que por eso muchos creen que no soy nada social. No es que no lo sea, simplemente no siento la necesidad de serlo con cualquiera, y es difícil encontrar gente que congenie conmigo a nivel profundo. Conocidos tengo muchos, colegas, también. Amigos, ya se va cerrando el número, y amigos de verdad...cada vez menos.

Siempre digo "le doy la oportunidad a cada persona de que me decepcione". Puede sonar a pesimismo, pero no lo es en sí mismo, de hecho es puro optimismo. Quiere decir que no importa las personas que me hayan decepcionado, cuando conozca a una nueva, no voy a dar por sentado que también lo vaya a hacer. Aunque a menudo sea eso lo que pase. En mayor o menor medida.

Cada vez que algo así pasa, vas sabiendo qué puedes esperar de determinadas personas, sabrás que no podrás tenerlas en lo bueno y en lo malo, porque sencillamente no van a estar ahí. A veces es algo muy difícil de distinguir, a veces intentarás engañarte a ti mismo, diciendo que no volverás a pasarlo mal por esa persona, pero en el fondo sabes que no puedes asegurarlo, ni siquiera esperarlo, porque son personas inestables, porque no sabrás cómo reaccionarán ante cada cosa que hagas. Porque otras solo fingen que les importas para que luego la puñalada duela el doble.
Pero también hay personas que estarán ahí, deseando que les cuentes esa cosa tan absurda que te ha pasado hoy, que te dirán "al oír esta canción/ver tal cosa me acordé de ti", que cuando te preguntan si estás bien y les respondes que si con una sonrisa, son capaces de ver en tus ojos que no es del todo cierto. Que están ahí para escucharte, o animarte, incluso cuando no se lo pides, cuando no le has dicho a nadie que tienes un mal día, que van a hacer todo esto incluso con kilómetros de distancia entre los dos.

Hoy tengo uno de esos días en los que algo en mí no va bien. Algo deja de funcionar y se colapsan mis emociones. Y es cuando recuerdo que en esto estoy completamente sola. Nadie va a llenar ese hueco jamás. Es algo con lo que viviré de por vida. Hoy echo de menos a una de las personas más importantes de mi vida, siempre lo hago, pero cuando el regulador se bloquea esto empieza a matarme.
Y echo de menos a esas personas en las que he pensado mientras escribía las últimas frases. Esas personas que significan para mí más en menos tiempo que muchos otros en toda mi vida. También personas a las que ya no tengo a mi lado, pero que para mí siempre, siempre, serán importantes. Esas personas que son las que consiguen hacerme sentir mejor y a las que aun así no les suelo decir cómo me siento para evitar que se preocupen.

Probablemente, los momentos que tenga con esas personas este año sean lo único que le vayan a dar sentido, pero para mí es suficiente para seguir esperando un mañana.


- We're still flying.
- That's not much.
- It's enought.

No hay comentarios: