En uno de los edificios vecinos, el ruido de un motor se hace con el dominio del sonido nocturno, junto a algún otro ruido lejano de motor o de alguna otra actividad humana. Por alguna razón, mi mente proyectó un recuerdo del verano que pasamos en Fuerteventura. Casi puedo oir la música tirolesa a lo lejos. Recuerdo haberla grabado en el móvil que tenía por aquel entonces, bastante precario en comparación a los de ahora, y sonreir meses después al oirlo de nuevo. Tengo ese momento grabado a fuego en mi memoria.
También ecuerdo cuando me sentaba por las noches en una hamaca en medio de la oscuridad a escuchar los sonidos de la diversión colindante, y aun así ser capaz de encontrar la tranquilidad en medio de esa mezcla de música, de distinguir el rumor de las olas entre ellas.
Recuerdo la noche en la que se emborracharon con cada chupito que daban en el bar por cada canción que alguien cantara en el karaoke. Recuerdo cómo aquella noche intentaron enseñarle palabras en español a una chica inglesa que ponía todo su empeño en pronunciarlas bien. Recuerdos. Mi mente está llena de pequeños recuerdos que a veces me vienen en forma de flashes, que se activan cuando pienso en aquella música tirolesa. Ojalá pudiera volver a vivir alguno de ellos.
Echo de menos esos momentos. Echo de menos poder fabricar mas recuerdos en los que tú estés. No hay día en que no haya algo, por pequeño que sea, que no quiera compartir contigo. Alguna anécdota divertida que me haya pasado, mis preocupaciones, la tristeza de no tenerte a mi lado. Cada día te echo de menos. Incluso los días en los que todo va bien, una parte de mi te echa de menos. Porque tú eres la pieza que le falta al puzzle de mi día a día. Una parte de mi siempre seguirá esperando verte aparecer por la puerta, con una sonrisa a pesar del cansancio.
Tengo miedo de que algún día olvide esos pequeños momentos. Aun sabiendo que no lo haré mientras siga siendo consciente de mi existencia, una parte de mi tiene miedo. Podría tener Alzheimer algún dia, y me preocupa más olvidarte a ti que olvidarme a mí misma. Recordarte es una de las cosas que mas fuerza me da hoy en día,incluso aunque a veces hacerlo duela tanto. ¿Qué sería sin eso? ¿Acabaría como Adrián, incapaz de nombrarte siquiera o de soportar que otros lo hagan? Quiero protegerle, pero no sé cómo. El no es como yo. Por mas que lo intento, no consigo que vea su propia luz en su oscuridad. Tu y yo teníamos una visión parecida del mundo. Me gustaría que la gente que me importa pudiera ver el mundo de esa forma al menos una vez en su vida. Adrián, mamá, Nolo, Ale... me gustaría poder compartir con ellos un poco de ese optimismo crónico del que no puedo curarme. Incluso aunque esté escribiendo esto y me sienta de tantas formas diferentes al mismo tiempo. Soy consciente de que es un estado pasajero, de que pronto me sentiré mejor. De hecho, tampoco puedo decir que me sienta completamente mal ahora mismo, es mas como una melancólica serenidad. Hoy te echo de menos mas que lo que mi mente interpreta como "nivel normal", por eso hoy me afecta. Hoy necesitaré música para poder dormir, pero no será necesario recurrir a Silversun Pickups, así que eso indica que no es tan grave. Simplemente el sonido de la ciudad activó este estado. En unas horas todo volverá a la normalidad.
Hace tiempo que no escribo como antes. Textos sin sentido, incluso guiones sin sentido. Por alguna razón no consigo que salgan, lo cual me preocupa para clase. Estamos en el último mes y necesito que esto salga bien.
Pero cuando se trata de escribir sobre ti, para ti, las palabras fluyen sin más. Muchas veces no tienen demasiado sentido salvo para mi, pero no me importa si los demás llegan a leerlo y no lo entienden. No es para ellos. Es para ti. Y para mi. Porque siempre se me ha dado mejor expresarme escribiendo que hablando. Hablando de cosas que duelen o preocupan mi garganta se cierra y me ahogo. Cuando intentas hablarle a alguien con quien tienes un problema de cómo te sientes suelen interrumpirte, corres el riesgo de que el tema acabe desviándose hasta el punto de que ya no tiene sentido que digas lo que ibas a decir. Si lo escribes, eso no pasa. Y tienes tiempo para intentar ordenar tus ideas. Cuando hablas, muchas veces no tienes tiempo de pensarlo bien y acabas diciendo las cosas de forma que el otro no te entiende, o lo malinterpreta. Ese no es mi terreno. Las palabras escritas lo son. Y por eso te escribo, aunque no vayas a leerlo. Son cosas que necesito sacar.
Tampoco tengo que preocuparme por lo que los demás puedan pensar. Este blog ya no lo lee nadie. Tampoco es que importe. Mi vida no es tan interesante. A veces tiene cosas divertidas, otras veces no lo es tanto. Como la de cualquier otro ser humano. Recuerdo la tuya. Sobre todo muchos pequeños momentos que atesoro en mi memoria. Soy una Dory de la vida, pero esos deben estar en la única parte de mi cerebro que funciona bien. Mientras sigan ahí y, aunque pueda parecer contradictorio, echarte de menos será mas llevadero.
And if I do not miss a part of you a part of me is dead.
And you won't ever know, you won't ever see, how much your ghost since then has been defining me.
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